
Terminaron las finales de la NBA.
Golden State Warriors, con la contratación del All-Star Kevin Durant, superó
4-1 a Cleveland Cavaliers y se consagró campeón. Una vez más, LeBron James
perdió una final. Algunos dirán que por lo menos se consagró campeón de su
conferencia (Este) y la jugó por séptima vez consecutiva. Otros contestarán a
eso que la Conferencia Este es mucho más débil que la Conferencia Oeste. La
discusión puede ser interminable.
La realidad es que LeBron fue el
jugador más determinante de las finales a nivel individual. Promedió un
triple-doble en los 5 juegos (33 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias), algo que
ningún jugador había logrado hacer en la historia. Además, superó a Earvin “Magic”
Johnson como el jugador con más triples-dobles en la historia de las finales de
la NBA (9). Por si fuera poco, superó al mismísimo Michael Jordan en la tabla
de máximos goleadores históricos de las finales y es el líder de la tabla de
goleadores de la historia de los playoffs, dejando atrás a leyendas como Kobe
Bryant y Kareem Abdul-Jabbar. La palabra que más se repite en este párrafo es
“historia”. Sus números impresionan.
Sin embargo, el anillo de campeón le
ha sido esquivo. Cuando sus números a nivel de finales son analizados
fríamente, son muy negativos: jugó 45 partidos y ganó 18. Con la derrota de
este año, solamente hay dos jugadores que han perdido más finales que él (Elgin
Baylor con un récord de 0-8 y Jerry West con un récord de 1-8) y uno que ha
perdido la misma cantidad (Larry Foust con un récord de 0-5).
LeBron James (32 años) es el jugador
más completo de la NBA en la actualidad. Puede trasladar y asistir como un base
clase A y anotar como un goleador. Llegó a 8 finales de la NBA (4 con Cleveland
Cavaliers y 4 con Miami Heat), pero solamente pudo ganar tres. Poniendo todo lo
anterior en consideración, me pregunto: ¿es LeBron James un jugador ganador o
un jugador perdedor?



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