jueves, 31 de agosto de 2017

Supimos cumplir


A pesar de tener conocimiento del plantel y del cuerpo técnico –con Signorelli a la cabeza, que es una garantía–, los resultados de la participación del equipo uruguayo en la AmeriCup 2017 eran una incógnita. Se sabía poco y nada de la calidad individual y del funcionamiento colectivo de los rivales (República Dominicana, Estados Unidos y Panamá) y tampoco se había visto tantas veces a este “nuevo” Uruguay. Sin embargo, sin otros fundamentos además de la pasión, la garra charrúa y la localía, todos nos ilusionamos con ver a Uruguay saliendo primero en su grupo y clasificando para jugar en Córdoba el próximo fin de semana. Así somos.

Tuve la suerte de ir al Palacio Peñarol a ver los primeros dos partidos. El lunes llegué al Palacio sobre el final del partido de primera hora entre EEUU y Panamá y, además de sorprenderme con el abultado score a favor de los norteamericanos, vi dos jugadas que me hicieron perder completamente la esperanza de poder hacerles partido. “Están completamente a otro nivel”, comentamos con un amigo con el que fui. A pesar de ganarle a Dominicana ese mismo día a segunda hora, sabía que ganarle a EEUU era prácticamente imposible.

El martes perdimos. Pero perdimos dignamente. El tercer cuarto terminó 50 iguales y los comentarios que teníamos con mi amigo comenzaron a ser del estilo de “che, no es tan imposible, ¿eh?”. ¡Le estábamos haciendo partido a una selección de EEUU en basket! Sin embargo, en los últimos 3 o 4 minutos no nos entró una y ellos embocaron algunos triples que nos mataron. De cualquier forma, la gente apoyó a los uruguayos y reconoció su esfuerzo al ritmo de “Soy celeste”. Más que en el Palacio Peñarol, parecía que estábamos en el Centenario con la selección de fútbol. La gente se sentía identificada con el equipo.

En la noche del miércoles ganamos para quedar segundos en el grupo y clasificar a los Panamericanos 2019 a disputarse en Lima, Perú. Debido a una decisión totalmente injusta de darle dos plazas de clasificación al Final Four de este torneo al grupo que se disputaba en Argentina, Islas Vírgenes clasificó tras caer por más de 40 puntos contra Argentina mientras que nosotros le hicimos partido a EEUU y ganamos los otros dos partidos y quedamos afuera. Tiene sentido, FIBA.

Tenía ganas de volver a sentirme identificado con la selección de basket y estos jugadores lo lograron. Estoy seguro de que si seguimos por este camino bajo la conducción de Signorelli e incorporamos para las eliminatorias a Calfani y a Barrera vamos a ser un equipo competitivo a nivel regional.


¡Gracias muchachos y vamo’ arriba Uruguay!

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