Con el tiempo aprendí a quererte y hoy sos parte de mi vida. La historia de un hincha del Club Atlético Welcome.
Autor: Rodrigo Domínguez (@elroromn)
Aún recuerdo aquella transmisión de basket por TV en cancha de Platense en la que jugaban Hebraica y Macabi y Welcome. Aquél equipo plagado de buenos jugadores de Hebraica no me hacía presagiar que esa noche quedaría marcada para siempre en mi retina, pues el rival no era nada más y nada menos que el club que hoy en día es el de mis amores: Welcome.
Aún recuerdo aquella transmisión de basket por TV en cancha de Platense en la que jugaban Hebraica y Macabi y Welcome. Aquél equipo plagado de buenos jugadores de Hebraica no me hacía presagiar que esa noche quedaría marcada para siempre en mi retina, pues el rival no era nada más y nada menos que el club que hoy en día es el de mis amores: Welcome.
Confieso que de
Welcome sabía muy poco, solamente que era un club en ese año ascendido a lo que
por ese entonces se llamaba Torneo Federal. El partido fue mucho más parejo de
lo que imaginé, al punto de que al final el ganador fue Welcome. No pude salir
del asombro con la cantidad de gente que vi saltar a la cancha. Fue algo que no
voy a olvidar más. Desde ese momento, me dediqué a querer saber más de la
historia de Welcome, sus jugadores, el club y su gente. Esa misma gente que aquella
noche con pasión alentó a su equipo que, fiel a su historia, sacó adelante un
difícil partido ante un rival que era de los mejores del campeonato.
Si bien no recuerdo el
primer partido de Welcome que fui a ver, en mi memoria está el ir al viejo y
derrumbado Cilindro Municipal a ver finales de lo que si no me falla la memoria
era un torneo “preparación” contra Cordón. Y cómo no recordar los partidos de
la Liga Sudamericana contra equipos argentinos como Atenas de Córdoba y Boca
Juniors o aquél panamericano de clubes en el que perdimos la semifinal ante el
posterior campeón, Estudiantes de Olavarría, con el hoy DT de Argentina (Sergio
“el oveja” Hernández) y, entre otros jugadores, Gabriel Fernandez y el “chila”
Mc Grey a la cabeza.
Cómo no recordar
aquellos partidos por torneos internacionales en cancha de Welcome ante equipos
sudamericanos como, por ejemplo, Vasco Da Gama (equipo brasileño) o el haber
ido de viaje de egresados a Bariloche atomizando a los profesores y a mi madre
para que me contaran los resultados de Welcome en el torneo celebrado en
Bolivia, y llegar a casa corriendo a casa para ver la final lamentablemente perdida
contra Vasco Da Gama. Cómo no recordar también el haber visto el juego ante la
Universidad de Miami, algo inédito y jamás igualado: la visita de una
universidad norteamericana para jugar ante mi querido Welcome.
Si me tuviera que
definir, creo que no sería ilógico decir que soy enfermo por Welcome: cargadas
en el liceo, negativas de mis viejos, no tener para la entrada, salir antes de
trabajos y perder novias fueron solo algunas de las cosas que hice por ver a mi
equipo y en gran parte no me arrepiento, porque más allá de cualquier resultado
deportivo, en Welcome encontré mi espacio y sobre todo un lugar donde juntarme
con un grupo de amigos que el basket me dio. Puedo tener diferente opinión en
varias cosas, pero de lo que no dudo es que todos queremos lo mejor para el
club.
Durante estos casi 20
años siguiendo al club puedo contar muchísimos partidos, finales ganadas y
perdidas, rivalidades contra Aguada, Unión, Atenas y otros equipos que últimamente
por alguna razón le tienen pica a Welcome, cuando de la nuestra nada. Pero si
hay algo que me caracterizó es siempre ir a ver a mi equipo, a pesar de que las
canchas o los partidos sean complicados, algunas veces sin medir las
consecuencias.
He visto a Welcome
jugar contra equipos uruguayos e incluso de renombre internacional, y hasta con
equipos caribeños (por el Panamericano aquí en Montevideo), pero lo que más
rescato amén de los resultados es el haber visto a grandes jugadores tanto
nacionales como extranjeros defendiendo a mi club. “Fefo” Ruiz, Marcelo
Capalbo, Luis Silveira, Osky Moglia, “Tree” Owens, de los más conocidos, y
hasta puedo citar a Juan Delgado alias “la pantera”, como otro uruguayo que
recuerdo defendiendo a Welcome. Si hay algo que jamás voy a olvidar es el haber
visto aunque fuese en un Panamericano defendiendo a Welcome a uno de mis ídolos
sudamericanos como lo fue el venezolano Víctor David Díaz. Ese hecho para mí
fue un sueño cumplido.
De los jugadores más
actuales puedo nombrar a Esteban Batista, y a quien todos esperamos vuelva a
defender al club nuevamente, Gustavo “Panchi” Barrera. Esta dupla de
jugadores espero que pueda juntarse para brindarnos lo que todos los hinchas de
la “W” queremos: la décima copa.
No me planteo qué
hubiese sido de mí si no hubiese visto aquel partido en TV abierta aquella noche.
Solo le doy gracias al basket por haberme hecho conocer tan lindo club y sobre
todo por haberme brindado amigos que hasta el día de hoy conservo.
Lo expresado en esta columna no es necesariamente compartido por esta página. Quien la escribió se hace plenamente responsable de las opiniones y los hechos expuestos.
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